Eclesiastés 3:1
Hay tiempos buenos y tiempos difíciles, hay momentos que disfrutamos mucho lo que se hace por amor al nombre de Dios en estas tierras y hay momentos de dificultades, en todo y por todo damos gracias a Dios, quien es el que nos sostiene día con día. En lo personal y familiar podemos callar muchas cosas que no se dan a conocer a amigos que están en nuestras ciudades de origen, a la familia e iglesia, muchas de las dificultades y gozos que atravesamos como misioneros y expatriados no las entenderían en su totalidad nuestros amigos y familiares, no nos es fácil expresarlas y también hay una falta de comunicación con muchos de ellos, tristemente al vivir fuera del país se pierde el contacto con muchas personas que por más que las apreciamos, nos es imposible estar en comunicación constante con todos.
Últimamente hemos pasado por dificultades de salud, tanto Enrique como yo (Ana Licia) hemos padecido una cosa y otra en los últimos 6-8 meses. Cuando la debilidad, el cansancio y enfermedad vienen a tumbarnos no nos queda más que voltear arriba al cielo y pedir misericordia a Dios, atendernos médicamente y continuar con todo lo que hay que hacer, gracias a los hermanos que tenemos cerca podemos recurrir a ellos en alguna urgencia, pero no es lo mismo que cuando uno se encuentra en su país y cuando tienes dificultades, están nuestros padres, hay familiares, amigos cercanos, hermanos de la iglesia que te extienden una mano de ayuda, así como este ejemplo hay otros puntos para compartir y expresar lo que nos acontece como misioneros,
También hay buenos tiempos, ¡Gracias a Dios! hay momentos en los que podemos ver como chispas que nos hacen voltear al cielo para agradecer por esos detalles, como los comentarios de gratitud y apreciación de las niñas que atendemos, hace poco una de las jovencitas fue a su casa que está en las montañas de la tribu Akha muy al norte del país, es una zona en pobreza y la gente siembra para sobrevivir café, té verde y verduras, Jilada tiene 18 años y ha estado en la casa hogar con nosotros por 9 años y medio, todas las jovencitas de su comunidad ya se han casado o están en unión libre y tienen hijos de 2-3 años, ella aspira a ser doctora y quiere servir a la gente de su lugar de origen, nadie a su alrededor está estudiando, todas ya tienen grandes responsabilidades sobre sus hombros y el panorama es muy difícil para ellas. Jilada llegó comentando esto que vio en su comunidad y apreciando las oportunidades que Dios le da al estar en la ciudad estudiando en una buena escuela, al estar en una casa donde puede estar segura, donde se le ama, cuida y se le apoya para prepararse bien para servir a su familia y comunidad. Hay momentos difíciles en los que las jovencitas ya no quieren seguir esforzándose en la escuela, quieren seguir el camino fácil y tirar todo lo que han logrado y lo que se ha hecho por ellas y por esto oramos constantemente para que no pierdan la esperanza y sigan adelante para alcanzar la meta que se han propuesto y sea de mucho provecho para sus vidas y para la sociedad.
La tarea es difícil, el camino es angosto y constantemente hay subidas y bajadas de ánimo tanto entre nosotros como en las niñas y jovencitas, pero cada vez que pasa algo Dios nos recuerda su fidelidad y amor, llevándonos adelante para continuar en su obra, porque él hará todo a Su Tiempo.
También hay buenos tiempos, ¡Gracias a Dios! hay momentos en los que podemos ver como chispas que nos hacen voltear al cielo para agradecer por esos detalles, como los comentarios de gratitud y apreciación de las niñas que atendemos, hace poco una de las jovencitas fue a su casa que está en las montañas de la tribu Akha muy al norte del país, es una zona en pobreza y la gente siembra para sobrevivir café, té verde y verduras, Jilada tiene 18 años y ha estado en la casa hogar con nosotros por 9 años y medio, todas las jovencitas de su comunidad ya se han casado o están en unión libre y tienen hijos de 2-3 años, ella aspira a ser doctora y quiere servir a la gente de su lugar de origen, nadie a su alrededor está estudiando, todas ya tienen grandes responsabilidades sobre sus hombros y el panorama es muy difícil para ellas. Jilada llegó comentando esto que vio en su comunidad y apreciando las oportunidades que Dios le da al estar en la ciudad estudiando en una buena escuela, al estar en una casa donde puede estar segura, donde se le ama, cuida y se le apoya para prepararse bien para servir a su familia y comunidad. Hay momentos difíciles en los que las jovencitas ya no quieren seguir esforzándose en la escuela, quieren seguir el camino fácil y tirar todo lo que han logrado y lo que se ha hecho por ellas y por esto oramos constantemente para que no pierdan la esperanza y sigan adelante para alcanzar la meta que se han propuesto y sea de mucho provecho para sus vidas y para la sociedad.
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| Escena típica de las Tribus Karen y Akha |
La tarea es difícil, el camino es angosto y constantemente hay subidas y bajadas de ánimo tanto entre nosotros como en las niñas y jovencitas, pero cada vez que pasa algo Dios nos recuerda su fidelidad y amor, llevándonos adelante para continuar en su obra, porque él hará todo a Su Tiempo.

121 I will lift up mine eyes unto the hills, from whence cometh my help.
ResponderBorrar2 My help cometh from the Lord, which made heaven and earth.
3 He will not suffer thy foot to be moved: he that keepeth thee will not slumber.
4 Behold, he that keepeth Israel shall neither slumber nor sleep.
5 The Lord is thy keeper: the Lord is thy shade upon thy right hand.
6 The sun shall not smite thee by day, nor the moon by night.
7 The Lord shall preserve thee from all evil: he shall preserve thy soul.
8 The Lord shall preserve thy going out and thy coming in from this time forth, and even for evermore.
G Bless you!!!